Por el Doctor BidónTetracampeón
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Mi primer contacto personal con él fue en Enero del 2010. Yo, un chico todavía estudiante de periodismo deportivo, se le acercó al técnico del último campeón de la Copa Libertadores, al mentor de ese plan que pocos pudieron diagramar para poner al mismísimo Barcelona contra las cuerdas, y le pedí si podíamos grabar un saludo para un programa radial pronto a comenzar. “Sí, no hay problema”, fueron las palabras cargadas de una humildad que me dejó asombrado.
El segundo mano a mano lo tuve en la sede del club, tras la
presentación del libro
Cosa de Brujas,
la biografía que Sergio Marelli hizo sobre
JUAN SEBASTIÁN VERÓN. Una vez
terminado ese evento, tuve la oportunidad de hablar con ALEJANDRO y la última
pregunta de la charla fue si veía como algo cercano un libro sobre él, a lo que
me respondió con un
“no me lo merezco, es demasiado para mí”, una respuesta
nuevamente cargada de humildad.
A partir de ese día, al margen de las inmensas alegrías que
SABELLA me dio como técnico de Estudiantes, me detuve a observar cada detalle
de sus conferencias de prensa, cada gesto en los diferentes entrenamientos y
partidos a lo que asistía. Y cada vez que lo escuchaba hablar, confirmaba que
estaba ante un DISTINTO, en todo los aspectos.
Sufrí su renuncia como una de las tristezas futbolísticas
más grandes de mi vida. Todavía tengo el recuerdo del abrazo que le di cuando
estaba por ingresar a su casa, mientras con un grupo de amigos colgábamos una
bandera que pedía que revea una decisión que, tiempo después, me daría cuenta
era imposible de torcer por la convicción en sus valores.
A pesar de que dejó de ser el técnico de ESTUDIANTES, traté
de seguirlo a cada presentación en la que estuvo, porque SABELLA ya había
dejado una huella en mí, como creo que lo hizo en la totalidad de nuestra
familia PINCHA.
Y por eso pensé que una persona de tamaña importancia en la
historia del club, merecía un humilde reconocimiento de mi parte. En diciembre
del año pasado,
con su arribo al banco de la Selección Argentina ya consumado,
tuve la posibilidad de cruzarlo en un partido a beneficio en el Estadio Ciudad
de La Plata y le comenté que quería realizar una biografía sobre él.
A partir de recibir su aprobación comencé un camino en el
que fui conociendo muchísimas cosas de una persona que es interesante en todos
los aspectos de su vida. Una persona que nunca perdió
la amabilidad hacia mí a pesar de admitirme que, en toda su carrera, nunca
recibió una marca personal como la mía intentando ubicarlo para que nos
juntemos a charlar sobre el libro.
Un libro que estimo que publicaré en marzo del año que
viene, con la ilusión de que haya una segunda parte basada en una historia que
involucraría una Copa traída desde Brasil por SABELLA y sus muchachos.
Pero volviendo al tema central, por todo lo que conté
anteriormente, creo que debemos ser los primeros defensores de ALEJANDRO ante
las críticas desmedidas y sin fundamento de esos “pseudoperiodistas” a los que
no les conviene que haya un técnico de perfil bajo que simplemente se dedica a
TRABAJAR y no a generar escándalos.
Además:
Cómo no ser #SoldadodeSabella si puso la ciudad en orden.
Cómo no ser #SoldadodeSabella si colocó las estrellas 10 y
11 en nuestros corazones.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS PROFESOR! AQUÍ ESTAMOS TUS SOLDADOS.
Pd: Una de las imágenes fue hecha cuadro y en estos días
será entregada en mano. Prometo contarles el comentario de ALEJANDRO sobre el
regalo.